Mildre Hernández y la poesía para niños

Mildre Hernández

Mildre Hernández

No sé si este juicio sea apropiado, pero conocer a Mildre Hernández, así, de sopetón, pedirle una entrevista y acceder a un mundo personal donde un talento nervioso se combina con una voz casi de niña, pero segura, constituye la perfecta invitación para leer la literatura de esta autora reconocida este año con el premio La Edad de Oro. Al menos yo lo sentí así. Mildre Hernández camina apresurada, me responde con una sencillez pasmosa, y yo me pregunto cuánto de esos valores que circulan en su literatura le pertenecen.

–Cuando investigaba para hacerte esta entrevista alguien me dijo que en estos momentos tú eras una de las voces más significativas de la literatura infanto-juvenil contemporánea. ¿Qué cree de esa opinión?

Creo que ese es un criterio demasiado serio como para mí. Hoy en Cuba hay muchas voces importantes, renovadoras. Yo solo soy una voz más. Ahora, pasa que tengo muchos seguidores, mucha gente que me quiere. Pero solo soy una voz más, repito, que trata de hacerlo lo mejor posible, que trata de hacer lo mejor que puede.

–Se hablaba de sus publicaciones fuera del país. Usted cree que exista alguna diferencia entre la literatura y la poesía para niños hecha dentro y fuera de Cuba.

He tenido la oportunidad y la suerte de viajar, y te digo, la poesía cubana para niños y adolescentes, según mi opinión, tiene mucha calidad, incluso una calidad superior a la de una infinidad de países. No digo que sea la mejor, pero está dentro de las mejores poéticas de la literatura infantil de toda Hispanoamérica.

–Noel Castillo ha señalado en la presentación de su libro La novia de Cuasimodo, Premio La Edad de Oro, cómo usted ha deconstruido la estructura del romance, ¿cuánto de gesto transgresivo hay en su producción?

Yo creo que ya todo está escrito, ya todo está dicho. Ahora, que uno lo haga de una forma un poco diferente, siempre es bueno. El género epistolar lo han utilizado muchos poetas, quizás cerca de aquí no tanto, ni muchos, o ninguno. Yo llevó más de diez años escribiendo poesía, utilizo siempre el género epistolar, y ya me conocen por ese estilo. Pero sí creo que es un modo que ya se ha hecho, por lo tanto no siento que estoy renovando nada, ni inventando, sencillamente estoy escribiendo a mi manera, la manera de Mildre.

–¿Qué fue lo que más le satisfizo de La novia de Cuasimodo?

Hacia mucho tiempo que quería obtener el premio La edad de Oro, aunque muchos  tuvieran los prejuicios habituales con respecto a los concursos, que pueden establecer jerarquías o no… Pero La Edad de Oro es especial entre otras cosas porque los libros son muy hermosos. La colección me gusta mucho, además, los textos salen rápido. Pero me satisface especialmente porque lo mandé al premio, lo gané, y porque el libro trata un tema que particularmente me conmueve: el desamor.

–¿Cuánto de autobiográfico hay en este libro?

Todo, y no solo en este. Estoy segura que todos mis libros tienen a Mildre Hernández.

 

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